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ELECCIONES MUNICIPALES

27 de mayo de 2007

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DOCUMENTOS PARA EL DEBATE /01

 

Introducción

Los Verdes siempre hemos huido de aquellos escépticos que han querido contagiarnos con la falsa idea que pretende acuñar,  que en Laciana las cosas han sido así porque no podían ser de otra manera.

Instalarse en esta actitud vital hubiera sido una perversión. Y eso es precisamente lo que han hecho quienes nos han gobernado durante los últimos 20 años. En ocasiones por pusilanimidad, por sometimiento, por interés o simplemente por incapacidad, lo cierto es que han pervertido la vida democrática de la comunidad lacianiega.

Hoy el desencanto de los ciudadanos es palpable. Para la gran mayoría, los políticos son todos iguales. Por eso están convencidos de que con unos o con otros sus condiciones de vida no van a variar sustancialmente. Nosotros intentaremos convencerlos, a lo largo de los próximos meses, de que están equivocados.

Y en esta ardua, pero apasionante tarea, vamos a intentar no estar solos. Vamos a esforzarnos para conseguir que los lacianiegos, al menos aquellos que lo deseen, recobren una cierta ilusión. Y sobre todo, para que ejerzan como ciudadanos informados, críticos y responsables. En definitiva, que participen con nosotros en la construcción de su propio futuro. O lo que es lo mismo, el futuro de Laciana.

 

Breve referencia histórica

Esto no es un catálogo de conceptos y menos aún un manifiesto ideológico que ha de ser tomado como dogma de fe, sino una reflexión serena y realista sobre la deriva y la perversión de la democracia municipal durante los últimos 20 años en nuestro municipio.

De la transparencia a la opacidad

Las ansias de libertad después de una larga dictadura eran tan comprensibles como legitimas. Sin embargo, no todos los políticos ni en todos los ayuntamientos se interpretaron de la misma manera, después de aquellas primeras elecciones municipales del año 1979.

En Villablino sí hemos sido muy innovadores. Fuimos el único ayuntamiento de la provincia de León y probablemente de los pocos de este país, en el que realmente se pretendió que la Casa Consistorial fuera de cristal. Inauguramos una especie de avanzadilla de lo que hoy se denomina democracia participativa.

Para ello y esquivando las trabas de una ley heredada del régimen anterior, ideamos una fórmula de participación ciudadana desconocida hasta entonces en este municipio.

Al finalizar cada sesión del Pleno de la Corporación Municipal, alcalde y concejales permanecían en sus asientos y el público asistente tomaba la palabra.  Un ejercicio de lo más saludable desde el punto de vista democrático, aunque no siempre resultaba agradable para los ediles. El alcalde y los concejales se sometían así al control y a la crítica de sus conciudadanos, que también formulaban propuestas y reivindicaciones.

Esta práctica obligaba a los representantes del pueblo a actuar con el rigor y la prudencia que se le debe exigir a un representante de la soberanía popular. En una palabra, se sentían controlados. Durante 8 años esta práctica se convirtió en norma general. Habíamos inaugurado una fórmula de democracia participativa, quizá sin saberlo. Aun cuando los ciudadanos, por imperativos legales, no podían participar ni en las deliberaciones ni en las votaciones, con su presencia las condicionaban de una manera innegable. En ocasiones determinante.

Un ejemplo muy ilustrativo fue lo sucedido en el Pleno que debatió la aprobación del proyecto para la construcción del polideportivo municipal.

En aquella sesión, los 5 representantes del PSOE, los 3 de independientes y los 2 de UCD votaron en contra del citado proyecto. Sólo los 6 del PCE y el representante de Independientes Ganaderos lo hicieron a favor. Consiguientemente, el proyecto quedó rechazado, pero sólo durante unos minutos. Pues el escándalo que se organizó en el salón fue tan inesperado como sonoro. Lo que motivó que un representante de independientes propusiera una segunda votación, alegando que no había entendido correctamente el sentido de lo que se acababa de votar. Naturalmente que lo había entendido perfectamente, pero se accedió a su petición y la propuesta salió adelante por 10 votos a favor y 7 en contra. Gracias a la protesta de los vecinos presentes en aquella sesión se aprobó la construcción de la primera fase del Polideportivo Municipal.

Pero esta incómoda participación ciudadana no era del agrado de todos los grupos políticos. Por eso,  en la primera ocasión que tuvieron la cortaron de raíz. Esto ocurrió nada más llegar el PSOE al poder por primera vez y siendo alcalde Jesús Fernández (año 1987). Desde entonces, y ya han pasado 20 años, los ciudadanos jamás han vuelto a intervenir en una sesión del Pleno de la Corporación Municipal. Ni siquiera IU, heredera del PCE, restauró aquella práctica de participación ciudadana.  

Pero aquella elite política no se limitó sólo a aquel recorte de la democracia. En su haber tiene otros e igual de notables.

Quienes por razones de edad o de otra índole lo ignoren, tienen que saber que hasta que el PSOE llegó al poder, las sesiones ordinarias del pleno de la Corporación se celebraban con carácter mensual y las extraordinarias cada vez que la situación lo exigía. Pues bien, por voluntad de los 8 concejales socialistas y del único representante del PP que los apoyaba, las sesiones ordinarias pasaron a celebrarse cada 3 meses. Y eso en el mejor de los casos. Porque también llegaron a infringir su propio acuerdo en multitud de ocasiones, sustituyendo las sesiones ordinarias por extraordinarias. De ese modo, se privaba a la oposición de poder formular ruegos y preguntas o poder presentar mociones de urgencia.

Hoy la situación sigue siendo muy parecida, por no decir igual. Incluso se puede afirmar que con el paso de los años se ha ido deteriorando aún más. Ahora es frecuente que transcurran varios meses sin que el máximo órgano de Gobierno del ayuntamiento se reúna. Y en ocasiones, cuando lo hace, el público asistente se convierte en un estorbo para el poder. Como ocurrió el 18 de julio de 2005. Ese día y por primera vez en la historia del municipalismo en Laciana, la alcaldesa Ana Luisa Durán ordenó el desalojo del público asistente. Y hasta de los medios de comunicación. Bien es cierto que con respecto a éstos últimos rectificó al cabo de unos instantes, cuando se percató de la barbaridad que acababa de cometer, pero su talante ya había quedado al descubierto. Esta clase de políticos son un peligro para la democracia y las libertades públicas. Y haríamos bien de no echarlo en saco roto para no tener que lamentarnos algún día. Un político que actúa así una vez, es capaz de repetir la misma hazaña cada vez que la dificultad lo agobie.

Pero tampoco se detuvo aquí el recorte de la participación ciudadana. Otra singular actuación de los socialistas nada más llegar al poder, consistió en suprimir el órgano mensual de información municipal. Es decir, la revista Laciana Actualidad.

En ella se publicaban los presupuestos, las tasas e impuestos, la plantilla del personal y sus salarios así como los acuerdos de los órganos de gobierno del ayuntamiento y diversa información de interés para los ciudadanos.

El PSOE se propuso instaurar la opacidad sobre la gestión municipal y lo consiguió. Así nadie podía estar al día sobre la gestión municipal ni sobre  los desmanes cometidos por sus señorías. Y así empezó el desbarajuste que hoy se conoce.

Porque contrariamente a lo que cabía esperar, la llegada en 1995 de IU al poder, no supuso ningún cambio en este sentido. Guillermo Murias fue un fiel continuador de esa política de opacidad que Pedro Fernández había impuesto. Desde entonces hemos podido comprobar, que entre ambos existían muchas más similitudes de las que cabía imaginar.

Los dos se han revelado como pésimos gestores y han manejado la mentira y el engaño con gran maestría. No en vano, los dos atesoran una gran experiencia en el mundo sindical, pero siempre en su lado más oscuro. La connivencia que uno y otro han mostrado con el empresario ha llegado a ser vergonzante. Para Pedro Fernández el cielo abierto era un balón de oxígeno y para Guillermo Murias una necesidad. El caso es que los dos pasarán a la historia como los alcaldes que auspiciaron y facilitaron las ilegales explotaciones a cielo abierto que están asolando a este Valle.

                                                                                         
  
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